La ciudad te convoca
con toda la garganta
yo te llamo deseo
y vienes siempre con los brazos abiertos
la ropa teñida de anhelos
el rostro florido y terso
como un carro de desfile
las manos de perfume henchidas
un lindo y pasajero aroma
sin la furia del ayer
hasta los ojos me chorrean
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