Esteban Dublín: Beso



Estallaban petardos, se escuchaban gritos, se sentía el miedo. Al norte, criminales disfrazados de policías sosteniendo escudo y disparando metralla. Al sur, civiles embravecidos huyendo de gases y esquivando disparos. En el centro de la guerra, tú y yo, dispuestos a recibir las balas perdidas, en medio de la ira de la gente y la furia de la ley, blanco fácil de la cólera colectiva. Preparados a morir, ese día o cualquier otro, pero con la condición sine qua non de ese beso ácido e infinito, sobre el asfalto frío en el que, pasada la noche, ya no quedaremos los dos, sino solo la sangre, la ruina y el silencio.

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