Himnos montañeses (por Bibek Bhattacharya, 2013)



En el cuidado jardín que ella plantó,
Nanda se sienta, reclinada en una nube
xx
Deambulo de oriente a poniente
A lo largo de la blanca cordillera
Desde los bosques de Bir
A las estupas de Dharamshala
El cielo azul me da iluminación
Como la espada de Manjushri.
xx
Me yergo sobre el borde del mundo
Encima de un mar de nubes
Un gorrión va en picada
Una mariposa asciende
En el bosque superior
Viven aquellos nunca visibles
xx
En la roca de la luna
Se levanta el viento
Chillan mil fantasmas
Luego un súbito silencio
Túmulos solos marcan las puertas
Un pilar de blanca nube
Aproxímase fluctuando con relámpagos
Las puertas se abren
Misericordia
xx
Tu cuerpo oscuro argenta como humo
En tu corazón un loto rojo
Tu risa como trueno
¿Qué vería yo
si abriera mis ojos?
xx
Montañas recorren tu mente adentro
Y salen andando por los dedos de tus pies
Ríos fluyen desde la raíz de las montañas
Y al mar van a hundirse
xx
Esta vasta tierra duerme hoy noche
Del fondo del valle al pico de la montaña
En el calmo, oscuro, abrazo de Tara
Un recipiente vacío
De árboles, mujeres, bestias
xx
Pequeño Sonam juega en un lecho de chabacanos
Brillan como pequeños pedazos del sol
Y opacan al sereno cielo azul
xx
Al final del día
Un sonrojo se apodera del rostro orgulloso de Badri
Los moribundos tañidos de la campana de Shiva
Se levantan como luciérnagas
Y quedan atrapados en el abrazo de Chandrashila
xx
Junto a mi tienda, una sublevación de azul
De tímidas gencianas que asienten y remecen
Cuando Aksobhya se mueve en ellas
Como una brisa invisible.



Tomado del blog Roma Kona (traducción libre).
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