Pulpo colosal



El himno del manicomio lo compusimos
en el supuesto hipotético de un partido de fútbol contra otro manicomio
no éramos músicos ni poetas ni futbolistas
pero cumplía el propósito de exaltar el fervor colectivo
cantábamos en la cama como si fueran oraciones antes de dormir
quedito y con devoción
los médicos nunca entendieron el ritmo vital
la lírica de pulpo colosal anfibio
el alcance de radiotelescopio al entonar cada sílaba
quizás tampoco nosotros entendíamos ese nosotros que se formaba
al cantar

Plagas plagas oh ventura y gracia
venceremos alienígenas dioses ciencias
y cualquier otra fe rival al clan
misil soy con carga nuclear
vamos compañeros contra quienquiera
gloria hospital de cuatrocientos locos
brama y rasguña con tu cabeza amigo poeta
empuña la música que ha de llevarnos a la victoria
mueve tus pies dribla y dispara
penetra el arco hasta que el contrario se sienta violado
será nuestro pillaje el llanto de los otros
la risa nos embriagará todos los días

Los días pasaban y nuevos pacientes venían
yo usé la telepatía para enseñar el himno a un compañero
pero su versión era muy distinta a la oficial
y ni siquiera le importaba el fútbol

Latrocinio renal tienen mis políticos favoritos
ladremos con amor y rabia extremos
jacarandosas patadas me daba mi madre
y rezaba para que los comunistas se convirtieran en ranas
en el autocinema las películas tienen sarcomas
bebamos café con whiskey cada mañana hasta el fin del mundo
la risa nos embriagará todos los días
y llorarán los otros

Me pregunto si las nuevas generaciones del hospital comprenderán
los himnos que sus antecesores les transmitirán
si alguna vez jugaremos fútbol en una cancha de verdad
si el pulpo anfibio seguirá siendo colosal
si diagnosticaremos adecuadamente a los médicos que vienen a vernos
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