Mayo



Quiero un bosque lejano
para incendiarlo conmigo
donde las cenizas de los árboles
se confundan con las mías
que la brisa revuelva los ecos
que se lleve todo recuerdo
quiero una voz de fuego
un rostro de espuma
y un cuerpo de papel
cerca de mi bosque habrá jaurías
para resguardar la hecatombe
las aves pasarán deprisa
como el momento final
sin lamentos sin rencores
un bosque de silencio
con las entrañas en llamas como yo
vegetación demente
con claros de desilusión
y prados desoladores
quedarán más allá las risas
los arroyos infestados de esperanza
bordearánle peñas de algarabía
al borde de la barranca
en la estación de lluvias
del humus rendido florecerán
pálidas margaritas silvestres
entre el fango renegrido
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