Agosto


Una esperanza grita
antes de morir de hastío
se rompe la garganta frenética
pero no le vale sino una pausa
vacilación de lo irreparable
no hay vuelta
se acaban los granos de arena del reloj
y el cadáver queda ahí tirado
como una moneda que ha caído
sin hacer ruido
porque nadie la escucha
no hacen caso del estruendo
porque llevan los oídos empantanados
de nada sirve el lamento
y la esperanza muerta renace desesperanza
va arrastrando los pies como grilletes
y los ojos como mazmorras
entintados de fatalismo
la boca cerrada para siempre
con la eternidad a los hombros
aunque eterno signifique medio siglo
las pisadas a ritmo de metrónomo lento
sin risas
en busca de un reposo que no existe
de unos brazos cálidos
de un regazo misericorde
mas avanza como incendio despacioso
abrasando cada palmo de yesca
y no hay quién se apiade
todos rehuyen en secreto
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