Junio



Al pie de una cascada se escucha
el canto de un ave solitaria
el agua se entretiene en su caída
reverberan las palabras mudas
el cielo lejano se ríe
y troncos náufragos flotan
van río abajo de prisa
como a una cita urgente
mientras una mirada lo abarca todo
pasmada con el flujo interminable
de gota tras gota tras gota
río de piedras redondas
murmullos nítidos
de gente que ya no está
de flores y de canciones
algarrobos que sombrean las márgenes
con una tinta verduzca
en las tardes en lentitud
lindando con una promesa de noche
que se aviene en remolinos profusos
como el pensamiento fortuito
sombras de repente pétreas
pintadas a brochazos disformes
siempre llenos de arrugas junto al río
que sigue caminando sin percatarse
cómo todo lo observa equidistante
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