Centro de fotocopiado



Todo igual. Tomas la ficha y esperas que te atiendan, pero a esta hora se pone tremenda, la fila. Antes nos quedábamos platicando, sentados en el piso junto a la puerta, los de la bolita de Karelia, pero se fue a Europa, intercambio. Ya no es lo mismo. Las ojeras. El hastío de las clases. Saludas y sigues en lo tuyo, y luego pasas semanas sin verlos. Te vuelves diferente. Te tambaleas. Un día te enteras, varios ya se graduaron, sigues aquí y nada cambia. Tengo sueño y faltan dos clases. No me vuelvo a desvelar en lunes.
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