Las pupilas del gato



El gato camina lento, arquea su curiosidad desde las entrañas, camina sobre el pasto del ciberbosque, las garras guardadas, pasto húmedo de aguas malolientes, tarde cromada, y un sopor espeso se les instala a los alumnos primero en los dedos y luego hormiguea por los brazos hasta los párpados pero no al gato, él abre sus ojos grandotes para ver a Karelia, detenida donde termina el jardín, donde arqueó la curiosidad desde las entrañas, felinizada, y establece un puente a las pupilas del gato. Cuántas hojas que caen y se las lleva la tarde con sus sopores de abril.
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