Profesor



En la clase de las diez todas se pusieron de acuerdo para distraerme. Ya no son niñas, esos escotes larguísimos suyos me desconciertan. ¿Por qué se sientan enfrente del escritorio trayendo faldas tan cortas? Son ellas quienes enseñan, no yo. ¿Por qué juegan conmigo? Cruzan la pierna, se agachan para recoger la pluma, se levantan para salir del salón. ¿Por qué me hacen esto? Y al final Karla, la amiga de Karelia, llega y se me planta de codos en el escritorio para preguntarme del examen parcial. Aunque intente pensar en otra cosa, sigo viendo debajo de su blusa.
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