Buffet



—La biblioteca me desespera, pero no por ella misma sino por mí, porque sé que nunca alcanzaría a leer tantos libros. A veces me dan ganas de comérmelos, Karelia. Sopa de poesía. Guisado de leyes. Novela a la veracruzana.

—¡Ay Daniel!, ¡qué maravilla! A mí me fascina olerlos. Para saber leer, además de los ojos debes usar la nariz la nostalgia el estómago las uñas. No sé si me gusta más el aroma terroso de los volúmenes viejos o el perfume virgen de los más recientes.

—Uno no puede hablar seriamente contigo. Siempre sales con alguna jalada.
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