Ondulación y abismo


Y le suplicaban los demonios: "Si nos echas, mándanos a la piara de puercos".
Mt 8, 31
¿En qué consiste la vida
-la vida humana-
además de respirar y palpitar?
Más allá
de sudor
y depredación,
¿qué sentido dar a tanto esfuerzo?
¿En qué creer?
El puerto adonde viaja cada barca
¿dónde queda?
Y el viento propulsor ¿cómo se llama?
¿O cómo los motores poderosos?
Van a bordo las tormentas
y las islas de palmas candorosas,
los naufragios previstos desde siempre.
¿Qué significa decir te quiero
sentir te quiero pensar te quiero?

Las palabras, como aves migratorias
heridas en pleno vuelo,
ondulación y abismo,
legión endemoniada de puercos despeñados
precipitadamente.
El polvo inexorable grita:
¡Saber más es saber menos!
Plantada la semilla el árbol crece
pero ha de convertirse en leño
¡para la hoguera!, para la hoguera.
Luz, calor, humo y ceniza.
Polvo que regresa al polvo.
Y sin embargo: la sonrisa.
O quizás, debido a ello, la sonrisa;
la reina del absurdo, cuyo imperio
nos hace llevadera la jornada,
el dolor y la dicha de cuestionarlo todo
sin llegar a otra respuesta que el silencio.
No importa si la ciencia traicionó a la fe
o viceversa. Todo ríe.
Superflua y vana o trepidante y mística
refluye la existencia.
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