Calaveritas



Unos prepos se quedaron hasta muy noche desmontando su altar de muertos de la feria de humanidades y fue cuando lo vieron, encaramado sobre el pan de dulce de la ofrenda, mirando la comida, acercando la nariz.

Empezaba el frío a quebrar la piel. Se acicaló el bigote el general Ramón Corona, bien recortadito. Luego se tanteó la cintura, como si buscara una pistola, pero nada. Ellos lo fueron siguiendo hacia el extremo más apartado del Tec por la arbolada. Karelia del Lago los escuchó comentarlo cuando iban en el camión al día siguiente. Eso me dijo.
1 comentario

Entradas populares