Colisión



En aquellos días el papel higiénico había sustituido, para Ernesto, al papel de los libros. Pasaba más tiempo en el baño que en el salón de clases o en su casa. De un instante a otro se le veía salir corriendo por la puerta del aula frente al profesor completamente contrariado.

Hacia la una, Ernesto corría por los pasillos del segundo piso. En la intersección de los dos edificios chocó con una mujer que también corría, y por un momento todo malestar desapareció.

Recogió su cuaderno, “Karelia”, estaba escrito, y la ayudó a levantarse.
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